¿Qué son los valores socioculturales y por qué son tan importantes?



Al nacer, nuestros hijos no son ni buenos ni malos, desconocen las normas que rigen su familia o su sociedad. Su conciencia ética se va desarrollando con el paso de los años. Pero necesitan nuestra ayuda ya que no llevan ningún chip incorporado que les diga si sus actos son correctos o incorrectos, lo que está bien o lo que está mal. Por eso es tan importante enseñar los valores cívicos que les permitan desarrollarse y convivir en una sociedad plural.



Los valores son las normas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Todos los padres deseamos que nuestros hijos se comporten de forma educada, pero sin que se conviertan en niños temerosos o conformistas, ni transformándonos nosotros en padres exigentes y quisquillosos. Hay algunos valores fundamentales que todas las personas debemos asumir para poder convivir unos con otros y que son importantes tener siempre presentes y cumplir sin perjudicar a nadie.



Durante los primeros años nuestros hijos aprenden tanteando el terreno y probando cosas. A través de pequeños actos, nuestro hijo va percibiendo qué está bien y qué no debe hacer. A partir de la edad de 3 años, ya saben ver en otros niños lo que hacen mal y lo que hacen bien: "Miguel es muy guapo porque me da besos" o "David se porta mal porque da patadas". A partir de los 5 y 6 años, los niños tienden a mirar a los adultos y ver en ellos el claro ejemplo de lo correcto: por eso intentan ser como ellos y comportarse como ellos. De esta manera aprenderán mucho sobre valores.



La adquisición de buenos valores depende, como casi todo en la vida de nuestro hijo, de sentirse querido y seguro, de desarrollar lazos estables con sus padres y de tener confianza en sí mismo. Sólo sobre una base de amor y seguridad podrá aprender e interiorizar los valores éticos correctos. Lo más importante: el ejemplo que dan los padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de ceder el asiento, de repartir lo que les gusta, de renunciar a algo, de defender a alguien, etc. Un comportamiento de los padres que transmite tolerancia, respeto, solidaridad, confianza y sinceridad empapa a los hijos de todos estos valores y aprenden a actuar respetándolos siempre.



Los valores pueden variar mucho según las culturas, las familias o los individuos. Existen diferentes tipos de valores:



· Valores familiares: Hacen referencia a aquello que la familia considera que está bien y lo que está mal. Tienen que ver con los valores personales de los padres, aquellos con los que educan a sus hijos, y aquellos que los hijos, a medida que crecen, pueden aportar a su familia. Los valores familiares son los primeros que aprenderá nuestro hijo y, si sabemos transmitirlos con paciencia, amor y delicadeza, pueden ser una buena base en la que apoyar, aceptar o rechazar otras experiencias, actitudes y conductas con los que se irá encontrando a lo largo de su vida.



· Valores socioculturales: Son los valores que imperan en la sociedad en el momento en que vivimos. Estos valores han ido cambiando a lo largo de la historia y pueden coincidir o no con los valores familiares. Puede ser que la familia comparta los valores que se consideran correctos a nivel social o que, al contrario, no los comparta y eduque a sus hijos según otros valores. En la actualidad, intentamos educar a nuestros hijos en el respeto, la tolerancia, la renuncia a la violencia, la consideración y la cortesía, pero vivimos en una sociedad en la que nuestros hijos pronto descubren que también imperan otros valores muy diferentes como el liderazgo, el egoísmo, la acumulación de dinero, el ansia de poder, e incluso el racismo y la violencia. Los valores familiares determinarán, en gran medida, el buen criterio que tenga nuestro hijo para considerar estos otros valores como aceptables o despreciables, o para saber adaptarlos a su buen parecer de la mejor manera posible.



· Valores personales: Los valores personales son aquellos que el individuo considera imprescindibles y sobre los cuales construye su vida y sus relaciones con los demás. Acostumbran a ser una combinación de valores familiares y valores socioculturales, además de los que el propio individuo va aportándose a sí mismo según sus vivencias personales, su encuentro con otras personas o con otras culturas en las que, aún imperando una escala de valores diferente a la suya, el individuo encuentra actitudes y conductas que considera valiosas y las incorpora a sus valores más preciados.



· Valores espirituales: Para muchas personas la religión es un valor de vital importancia y trascendencia así como su práctica. De la misma manera, la espiritualidad o la vivencia íntima y privada de algún tipo de creencia es un valor fundamental para la coherencia de la vida de mucha gente.

CUADRO COMPARATIVO

VALORES Y ANTIVALORES

VALORES

Se denomina valores al conjunto de pautas que la sociedad establece para las personas en las relaciones sociales. Su estudio corresponde a la Axiología, una rama de la Filosofía, y de una forma aplicada pueden ocuparse otras ciencias como la Sociología, la Economía y la Política, realizándolo de maneras muy diferenciadas.
Estos son algunos de **los valores** morales:
  1. Libertad: La palabra libertad (derivada del latín libertatem) designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no una determinada acción. Estado que define a quien no es esclavo, ni sujeto ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva. En otras palabras, lo que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos.
Algunas teorías postulan que la felicidad es un estado permanente así como lo es la angustia, y depende de contestar los tres temas fundamentales del hombre de buena manera, estos son: la relación con uno mismo, la relación con los demás y el tema de la muerte.
  1. Felicidad: La felicidad es un estado psicológico que pasa en un estado anímico. La capacidad de dar soluciones a los diferentes aspectos del vivir cotidiano, hace del individuo más o menos feliz. Cabe destacar que, tal sensación de autorrealización y plenitud, confiere a las personas felices una mayor serenidad y estabilidad en sus pensamientos, emociones y actos. Algunos estados anímicos asociados a la felicidad son la alegría y la euforia. La felicidad puede provocarse por realizar una buena acción, por estar en compañía de los amigos, etc...
  2. Honestidad: La honestidad es una cualidad humana consistente en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
  3. Humildad: La humildad es una calidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia o a Dios según si se habla en términos teológicos. Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. El concepto de la humildad en varias confesiones es a menudo mucho más exacto y extenso. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer experimentar en algún otro o en uno mismo una vergonzante sensación, y que es algo totalmente diferente.
  4. Amor:El amor es considerado como el conjunto de sentimientos que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. El amor no sólo está circunscrito al género humano sino también a todos aquellos seres que puedan desarrollar nexos emocionales con otros, por ejemplo, delfines, perros, caballos, etc.
  5. Paz: La paz (palabra derivada del latín pax = absentia belli) es generalmente definida como un estado de tranquilidad o quietud, como una ausencia de disturbios, agitación o conflictos. Al igual que la paz entre amigos, compañeros de trabajo o más personal, entre parejas es importante para el buen funcionamiento de sus interrelaciones o relaciones entre sí.
  6. Respeto: Es el reconocimiento del valor inherente y los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Éstos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida. Sin embargo, el respeto no es solo hacia las leyes o la actuación de las personas. También tiene que ver con la autoridad como sucede con los hijos y sus padres o los alumnos con sus maestros. El respeto ayuda a mantener una sana convivencia con las demás personas, se basa en unas normas de diferentes sociedades e instituciones. El respeto nos ayuda a tener amigos y buenas relaciones ya que si tú respetas te respetan. Valor moral que faculta al hombre para el reconocimiento, aprecio y de valoración de las cualidades de los demás y sus derechos, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.
    • Como la imputabilidad o posibilidad de ser considerado sujeto de una deuda u obligación (ejemplo: "Los conductores de vehículos automotores son responsables por los daños causados por sus máquinas").
    • Como cargo, compromiso u obligación (ejemplo: "Mi responsabilidad en la presidencia será llevar a nuestro país a la prosperidad").
    • Como sinónimo de causa (ejemplo, "una piedra fue la responsable de fracturarle el cráneo").
    • Como una propiedad positiva, la virtud de ser la causa de los propios actos, es decir, de ser libre.
  7. Responsabilidad: Existen varios significados de la palabra responsabilidad en castellano:
La verdadera sencillez sólo puede originarse interiormente, y de ahí proviene la expresión externa. Lo que uno es en su interior fluye al exterior. Interiormente somos prisioneros, aunque en lo externo parezcamos muy sencillos. Deseos, apetitos, ideales, de innumerables móviles somos esclavos. Y, para encontrar la sencillez debemos ser libres.
  1. Sencillez: La Sencillez es esencial, sólo puede surgir cuando empezamos a comprender el significado del conocimiento propio. Creemos que es una expresión externa, pocas posesiones, ropas, cosas, pero eso no es sencillez.
  2. Tolerancia social: La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), es una noción que define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral, civil o física. Más generalmente, define la capacidad de un individuo de aceptar una cosa con la que no está de acuerdo. Y por extensión moderna, la actitud de un individuo frente a lo que es diferente de sus valores.
  3. Unidad: La Unidad entendida como la concurrencia de ideas para lograr un bien común. Es común el dicho de "En la unidad esta la fuerza...". Y es real, cuando se pretende metas de difícil obtención.
  4. Ayuda: Para que una sociedad o grupo funcione bien, requiere, en determinado momento, de la Ayuda de sus partes para que puedan funcionar como una maquinaria puesta a tono. Pequeños empresarios que requieren de ayudas bancarias para poder subsistir; o compañeros de clase que se ayudan en el estudio de materias escolares, etc.
  5. Amistad: La Amistad es una de las relaciones humanas más frecuentes. La palabra proviene del latín amicus (amigo), que posiblemente se derivó de amore (amar). Aunque se dice también que amigo proviene del griego a; sin y ego; yo, entonces amigo significaría "sin mi yo" (con lo cual se considera a un amigo como al otro yo) es una relación afectiva entre dos personas. La amistad incluye entendimiento mutuo, afecto, respeto, etc.
  6. Caridad: Una de las virtudes teologales, la caridad, consistente en el amor desinteresado hacia los demás; derivado de este sentido, la filantropía o caridad es la práctica organizada de la prestación de auxilio a los más necesitados;
  7. Justeza o Justedad: Es la igualdad o la correspondencia justa y exacta de algo.
  8. Justicia: La justicia es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones.
  9. Fidelidad: Fidelidad es lealtad. Una persona fiel o leal es aquella que se mantiene constante en sus afectos o en el cumplimento de sus obligaciones o en la fe que uno debe a otro. Fiel es aquél que no defrauda la confianza que se deposita en él. La fidelidad limita con la gratitud, la persona leal ha recibido un bien de otro y no olvida.
  10. Conocimiento: El conocimiento es más que un conjunto de datos, visto solo como datos es un conjunto sobre hechos, verdades o de información almacenada a través de la experiencia o del aprendizaje (a posteriori), o a través de introspección (a priori). El conocimiento es una apreciación de la posesión de múltiples datos interrelacionados que por sí solos poseen menor valor cualitativo. Significa, en definitiva, la posesión de un modelo de la realidad en la mente.
  11. Trabajo: en sociología y antropología, el trabajo es una de las principales actividades humanas y sociales. Para la Doctrina social de la Iglesia católica el trabajo implica asumir un rol co creador y co redentor. Trabajo es la ciencia que estudia el hacer una labor o producir algo a cambio de un salario o sueldo.
  12. Limpieza: Calidad de limpio. Acción y efecto de limpiar. Pureza. Integridad y desinterés con que se procede en los negocios. Precisión, destreza con que se ejecuta algo.

ANTIVALORES

Así como hay una escala de valores morales también la hay de valores inmorales o antivalores. La deshonestidad, la injusticia, la intransigencia, la intolerancia, la traición, el egoísmo, la irresponsabilidad, la indiferencia, son ejemplos de esto antivalores que rigen la conducta de las personas inmorales. Una persona inmoral es aquella que se coloca frente a la tabla de los valores en actitud negativa, para rechazarlos o violarlos. Es lo que llamamos una "persona sin escrúpulos", fría, calculadora, insensible al entorno social.
El camino de los antivalores es a todas luces equivocado porque no solo nos deshumaniza y nos degrada, sino que nos hace merecedores del desprecio, la desconfianza y el rechazo por parte de nuestros semejantes, cuando no del castigo por parte de la sociedad.
Estos son algunos de los antivalores morales:
Esclavitud: La esclavitud es una forma de sometimiento del hombre por el hombre que se practicó desde la antigüedad y para vergüenza del hombre. Sin embargo, lo anterior no es del todo cierto.
Angustia: La angustia es un estado afectivo de carácter penoso que se caracteriza por aparecer como reacción ante un peligro desconocido o impreciso. Suele estar acompañado por intenso displacer psíquico y por pequeñas alteraciones en el organismo, tales como elevación del ritmo cardiaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire (de hecho, "angustia" se refiere a "angostamiento".
Deshonestidad: La deshonestidad no tendría ningún papel en un mundo en que imperara la realidad y estuviera habitado por seres humanos plenamente conscientes. Desgraciadamente, debemos de convivir con la deshonestidad. Los humanos, abrigamos una variedad de tendencias e impulsos que no armonizan espontáneamente con la razón. Debido a esto, en asuntos laborales, de trabajo o bien familiar conlleva a la desconfianza en todos los puntos que le compete; creando una fuerte traba con quienes interacciona.
Arrogancia: La Arrogancia es el estado de estar convencido del derecho a situarse por encima de los otros. El arrogante (o soberbio) pretende ser superior a los demás, y desdeña la Humildad. El arrogante no admite sus propios límites, y por lo tanto, llega con frecuencia a opinar sobre temas que desconoce, sólo para dar la impresión de inteligencia, sabiduría o conocimiento desbordado. Al mismo tiempo, desprecia a los que pueden saber más que él, negándose a aceptar críticas o a debatir sus puntos de vista, considerados por él como verdad absoluta. El soberbio puede llegar a invertir grandes recursos (tiempo, dinero y esfuerzo) en intentar demostrar testarudamente su errado punto de vista.
Odio: El odio es un sentimiento negativo, de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, situación o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir aquello que se odia.
Guerra: Muchos dicen que la Guerra es la continuación de la diplomacia llevada de otra forma. Luego, la Guerra es una de las más viejas formas de relación entre estados. Supone el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados, con el propósito de controlar recursos naturales o humanos (la esclavización) y se producen por causas no bien conocidas entre las que suelen estar las culturales, mantenimiento o cambio de relaciones de poder, dirimir disputas económicas o territoriales... (estas guerras también pueden ser guerras civiles).
Irrespeto: Irrespetamos nuestros sentimientos cuando no los valoramos, para cumplir con el mandato de no sentir o no expresar lo que sentimos, empleando muchas veces el rebusque como mecanismo de defensa. Entonces en lugar de expresar nuestras emociones las represamos, por el miedo a ser juzgados. Esto va a formar parte del sistema de creencias que incorpora mensajes en los primeros años de vida del niño, y que luego éste si los acepta, los convertirá en mandatos. Y así, obtendremos una gran gama de reprimidos.
Irresponsabilidad: El culto a la irresponsabilidad muy difundido en nuestro país. Generando que "Dar la Palabra" no tenga ningún valor o significado. Pues el incumplimiento es casi tradición. Esto genera molestias entre personas que la sufren o compañías que dependen de proveedores, etc. Uno de los signos más inequívocos de la decadencia moral de nuestro país es precisamente el nivel de irresponsabilidad que priva en muchos niveles. Basta mirar el alto índice de deserción escolar, de perversión sexual, de cuanta cosa hablan los medios de difusión para asegurar que esta generación es la muestra más real de la irresponsabilidad humana.
Altanería o soberbia: La soberbia (del latín superbiam) u orgullo consiste en una estima exagerada de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor. Para la Iglesia Católica encabeza la lista de los siete pecados capitales que escribiera Santo Tomás de Aquino. La causa por la que la soberbia ocupa este lugar tan principal se debe a que fue la pasión que provocó la rebelión y caída del cielo del ángel Lucifer. Sin embargo conviene no olvidar la connotación positiva, que, ya en su origen latino, posee esta palabra; puesto que la calificación de un acto como soberbio puede ser sinónimo de óptimo o de bella factura. También, se toma como persona que se conduce de manera prepotente o, incluso, grosera.
Intolerancia social: Es aquella donde el individuo quiere que solo su opinión sea escuchada y no acepta las ideas de los demás.
Divisionismo: Napoleón dijo: ..."divide y vencerás...". En nuestra sociedad ¿Cuántas veces no nos dividimos? ¿Y quién vence? La Anarquía. En otras sociedades se trata un conjunto de ideas aportadas por diferentes posiciones ideológicas. Pero una vez tomada una idea todos se vuelcan para que funcione; ganando todos de esta forma.
Perjuicio: Perjuicio es todo aquel menoscabo material o moral que alguien sufre tanto en su persona como en sus bienes y que es causado en violación de una norma jurídica por la que otra persona ha de responder.
• Agresiones verbales.
• Continuos intentos de intimidación.
• Agresiones físicas.
• Intento de hacer al otro/otros la vida imposible.
• Profundo sentimiento de odio.
• Preocupación o estrés si una de las personas involucradas no tiene por enemiga a la otra (lo padece esta última).
Normalmente se produce en un entorno personal, debido a ciertas diferencias que hayan surgido entre varias personas y que no hayan sido arregladas adecuadamente. No obstante, puede haber enemistad entre ciertos colectivos, aunque lo primero es lo más frecuente. Puede ser consecuencia de la envidia.
Enemistad: La enemistad es la relación contraria a la amistad. Consiste en una aversión, no necesariamente mutua, aunque sí frecuentemente, entre varias personas. Se manifiesta con:
Envidia: La envidia es un sentimiento experimentado por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. La base de la envidia es el afán de poseer y no el deseo de privar de algo al otro, aunque si el objeto en cuestión es el único disponible la privación del otro es una consecuencia necesaria. La envidia es una sensación desagradable que ocasiona conductas desagradables para los demás.
Desigualdad o no correspondencia justa y exacta: Podría ser lo referido a una situación en la que no todas las personas y ciudadanos de una misma sociedad, comunidad o país, tienen iguales derechos y obligaciones.
Injusticia: La definición sería algo difícil de establecer, pues se debe ver el contexto en que se aplica la definición. Pero en el mas amplio concepto sería "El incumplimiento de un pacto". Las leyes, códigos y/o reglamentos son pacto entre los Hombres para poder convivir y el no cumplimiento de ellos le llamamos injusticia.
Infidelidad: No trata simplemente del engaño entre parejas. También está las consecuencias sobre hijos, familiares y amigos que en ocasiones sufren las consecuencia de estos actos. La infidelidad, en sí, es un acto de traición hacia la pareja; traición en la confianza depositada en ella (O él). De la cual no es posible repararse. Es como la rotura de un vaso de cristal de roca, pueden pegarse las partes, pero su belleza habrá desaparecido, es irreparable.
Ignorancia: La ignorancia es la ausencia de conocimiento. Se refiere a un "estado de permanecer ignorante" o desinformado. Ejemplo: "Pepe perdió el debate a su ignorancia (ausencia de conocimiento) sobre la materia."
Pereza: Pereza, del latín pigritĭa, es la reticencia o el olvido en realizar acciones, movimientos o trabajos. Según la Iglesia Católica, es uno de los siete pecados capitales, si bien antiguamente se la denominaba acedía o acidia, concepto más amplio que tenía que ver con la tristeza o la depresión. Todos los seres vivos que se mueven, tienden a no malgastar energías si no hay un beneficio, que no tiene por qué ser seguro e inmediato: puede ser algo probable o que se obtendrá en un futuro.
Suciedad: Acción y efecto de abandonar o abandonarse. Manchas, impurezas y falta de aseo.






LOS CODIGOS MORALES

En cualquier actividad en que las personas interactúan, se desarrollan códigos morales. Esto sucede en grupos de cualquier tamaño, en una familia, en un equipo, en una compañía, en una nación, en una raza. “¿Qué es un código moral?” Es una serie de acuerdos a los que la persona se ha adherido para garantizar la supervivencia del grupo.
Tomemos, por ejemplo, la Constitución de Estados Unidos. Fue un acuerdo que hicieron los trece estados originales que la crearon, como un medio de conducir sus asuntos. Siempre que se ha quebrantado la Constitución, el país ha tenido problemas. Lo primero que establecía era que no debía existir impuesto alguno sobre el ingreso; más tarde, esto se violó. Después cambiaron otro punto en la Constitución y luego otro y otro más y cada vez que se ha hecho esto, ha causado problemas.
¿Por qué hay dificultades? Porque no hay más acuerdos que el acuerdo básico.
El hombre ha aprendido que cuando ha hecho acuerdos sobre códigos de conducta o sobre lo que es adecuado, sobrevive, y cuando no los ha establecido, no sobrevive. Así, cuando las personas se reúnen, siempre redactan una larga y voluminosa serie de acuerdos sobre lo que es moral (es decir, lo que contribuirá a la supervivencia) y lo que es inmoral (aquello que será destructivo para la supervivencia).
Moral, según estas definiciones, es todo aquello que en determinado momento, se considera que tiene características en favor de la supervivencia. Una acción en favor de la supervivencia es una acción moral. Se considera inmoral lo que se considera que va en contra de la supervivencia.
Cuando dos o más personas tienen un acuerdo mutuo, actúan juntas y a eso se le llama acción conjunta. Bailar con alguien es una acción conjunta, pelear con alguien es una acción conjunta, trabajar en una organización es una acción conjunta.
En la experiencia naval, se conoce el dato de que los miembros de la tripulación de un barco no tienen ningún valor hasta haber afrontado algún terrible peligro, o haber peleado juntos. Podemos tener un barco navegando con una tripulación nueva y, aunque estén entrenados para sus deberes, nada funciona: los suministros nunca parecen llegar a bordo, el combustible nunca parece fluir libremente hacia las máquinas; no sucede nada, excepto confusión. Un día el barco afronta una gran tormenta, con olas enormes y embravecidas y cada miembro de la tripulación a bordo trabajando conjuntamente para achicar el agua de la sala de máquinas y mantener las hélices girando; de una forma u otra evitan que el barco se haga pedazos y la tormenta amaina (decrece, disminuye). Ahora por alguna razón especial, tenemos un verdadero barco.
Ya sea que se trate de un grupo de dos personas en sociedad o de una nación entera que se esté formando, tras haber despojado de sus tierras a otra raza –el tamaño del grupo no importa– se establecen ciertos acuerdos. La duración del acuerdo no tiene mucho que ver. Podría ser un acuerdo de un día, de un mes o para los siguientes quinientos años.
Por lo tanto, las personas, al formar grupos, crean una serie de acuerdos sobre lo que es correcto y lo que es incorrecto, sobre lo que es moral y lo que es inmoral, lo que va en pro de la supervivencia y lo que no. Eso es lo que se crea y después esto se desintegra por transgresiones (violaciones de acuerdos o leyes). Estas transgresiones de cada miembro del grupo de las que no se habla, pero que son sin embargo transgresiones, llevan al grupo, de forma gradual, a la desintegración.
En Scientology se han examinado con gran detalle estas transgresiones y sus efectos. El mecanismo que entra en funcionamiento aquí comprende dos partes.
Se llama acto hostil a un acto dañino o transgresión contra el código moral del grupo. Cuando una persona hace algo contrario al código moral con el que ha estado de acuerdo, o cuando omite hacer algo que debería haber hecho de acuerdo a ese código moral, comete un acto hostil. Un acto hostil viola aquello sobre lo que se ha estado de acuerdo.
Se llama ocultación a la transgresión, no expresada ni dicha, contra un código moral al que la persona se ha adherido. Una ocultación es un acto hostil que la persona ha cometido, del cual no habla. Es algo que ella cree que si se revelara, pondría en peligro su propia preservación. Toda ocultación viene después de un acto hostil. Por lo tanto, un acto hostil es algo que se hace; una ocultación es un acto hostil que se oculta a otra persona o personas.


Codigo_Moral.png

Cuando una persona está de acuerdo en seguir cierto código moral. . .



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. . . pero después viola esos acuerdos, comete lo que se conoce como acto hostil.



Ocultacion.png

Cuando una persona no comunica algo que ha hecho por temor a las consecuencias se le llama ocultación.

La única persona que puede separar a alguien de un grupo, es la persona misma, y el único mecanismo mediante el cual puede hacerlo, es la ocultación. La persona oculta a los demás miembros del grupo las transgresiones contra el código moral del grupo y así se individualiza (se separa) del grupo, y por lo tanto, el grupo se desintegra.
Las enfermedades sociales del hombre son principalmente un compuesto de sus dificultades personales. Un enfoque funcional es ayudar al individuo a solucionar sus dificultades personales para su mejora y la de la sociedad de la que forma parte.




LA JUSTIFICACION




Cuando una persona ha cometido un acto hostil y después lo oculta, generalmente utiliza el mecanismo social de la justificación. Con “justificación” queremos decir, explicar cómo un acto hostil no era en realidad un acto hostil.
Todos hemos escuchado a las personas tratar de justificar sus acciones y todos sabemos por instinto que una justificación equivale a una confesión de culpabilidad, pero nunca antes habíamos comprendido el mecanismo exacto que existe tras una justificación.
Sin recurrir a la aplicación de los procedimientos de Scientology, no había medio alguno de que una persona pudiera aliviar su conciencia al haber cometido un acto hostil, excepto, tratando de minimizar el acto hostil.
Algunas iglesias y otros grupos han usado la confesión en un esfuerzo por aliviar a la persona de la presión de sus actos hostiles. Sin embargo, al carecer de una comprensión total de todos los mecanismos que entran en juego, ha funcionado en forma limitada. Para que una confesión sea en verdad efectiva, la revelación de nuestras fechorías debe acompañarse de una aceptación completa de responsabilidad; todos los actos hostiles son el producto de irresponsabilidad en algún área o aspecto de la vida.
Las ocultaciones son en sí mismas un tipo de acto hostil pero tienen un origen diferente. Scientology ha probado en forma concluyente que el hombre es básicamente bueno: un hecho que desafía las creencias antiguas de que el hombre es básicamente malo. El hombre es bueno hasta tal punto que, cuando se da cuenta de que está siendo muy peligroso y cometiendo demasiados errores, trata de minimizar su poder y si eso no funciona y aún se encuentra cometiendo actos hostiles, entonces busca terminar consigo mismo, ya sea alejándose o dejándose atrapar y ejecutar. Sin esta computación, la policía sería impotente para detectar el crimen; el criminal siempre se ayuda a sí mismo para que lo atrapen. Por qué la policía castiga al criminal que ha atrapado es el misterio. Él desea volverse menos dañino para la sociedad y quiere rehabilitación. Si esto es cierto, ¿entonces por qué no se descarga (aliviar su conciencia, su alma) él mismo? El hecho es éste: considera que quitarse el peso es un acto hostil.
Las personas ocultan los actos hostiles porque tienen la idea de que decirlos sería otro acto hostil. Es como si trataran de absorber y mantener fuera de la vista toda la maldad del mundo; lo cual es una obstinación necia, ya que al ocultar los actos hostiles, estos se mantienen a flote y son, en sí mismos, como las ocultaciones, la única causa de la maldad continua.
En vista de tales mecanismos, cuando la carga se hizo demasiado grande, el hombre se vio inducido hacia otro mecanismo: el esfuerzo por minimizar el tamaño y la presión del acto hostil. La única forma de hacerlo era intentando reducir el tamaño y la reputación de la persona contra la que se había cometido el acto hostil. De aquí que, cuando un hombre o una mujer ha cometido un acto hostil, generalmente sigue un esfuerzo para reducir la bondad o importancia del blanco del acto hostil. En consecuencia, el marido que traiciona a su esposa debe entonces afirmar que la mujer de alguna manera no era buena. Así, la esposa que traicionó al marido tiene que rebajarlo para reducir el acto hostil. Desde este punto de vista, la mayoría de las críticas son la justificación por haber cometido un acto hostil.
Esto no quiere decir que todo sea correcto y que nunca se requiera una crítica. El hombre no es feliz. Y el mecanismo del acto hostil simplemente es un “juego” sórdido en el que ha caído, sin saber a dónde iba. Por lo tanto, en la conducta, en la sociedad y en la vida en general hay aspectos correctos y aspectos incorrectos, pero la crítica quejumbrosa y al azar, cuando no está confirmada por hechos, es sólo un esfuerzo para reducir el tamaño del blanco del acto hostil, para que la persona pueda vivir (o eso espera) con el acto hostil. Por supuesto que criticar en forma injustificada y rebajar la reputación es en sí un acto hostil, así que este mecanismo, de hecho, no es funcional.
Esta es una espiral descendente: la persona comete actos hostiles sin darse cuenta, después trata de justificarlos encontrando defectos o echando la culpa a otros factores. Esto le lleva a cometer más actos hostiles contra las mismas personas, lo cual la conduce a su propia degradación y, a veces, a la de esas personas.
La sociedad está establecida de tal forma que castiga la mayoría de las transgresiones de una u otra forma. El castigo sólo es otro elemento que empeora la secuencia del acto hostil y degrada al que castiga. Pero las personas que son culpables de actos hostiles, exigen el castigo. Lo utilizan como ayuda para refrenarse (esperan) de más transgresiones. La víctima exige el castigo y la sociedad, obstinada en su error, se lo concede. Las personas bajan la cabeza directamente y suplican que se les ejecute. Y si no se les hace ese favor, la reacción de una mujer despreciada es dulce en comparación.
Cuando escuche críticas mordaces y brutales contra alguien, que parezcan un poco excesivas, sepa que tiene, delante de sus narices, actos hostiles contra la persona a quien se critica.
Aquí tenemos en nuestras manos el mecanismo que vuelve loco a este universo. Conociéndo el mecanismo, es posible deducir una resolución efectiva para desactivarlo. Sin embargo, hay otras ramificaciones, que deben comprenderse primero.


Robo.png
Cuando una persona comete un acto hostil, en este ejemplo robar dinero a su jefe . . .



Robo2.png

. . .tiene una ocultación con la persona a quien ha dañado.



Robo3.png

En cuanto la carga de lo que la persona ha hecho se vuelve demasiado grande . . .



Robo4.png

. . . tratará de minimizar al individuo a quien hizo daño, en un esfuerzo de por reducir su acto hostil; a esto se le llama justificación.

VUELOS



La tecnología de Scientology incluye la explicación verdadera de las partidas, repentinas y relativamente inexplicables, de trabajos, familias, lugares y zonas. Estas partidas se llaman vuelos.
Esta es una de las cosas sobre las que el hombre pensó saberlo todo, y por tal razón, nunca se tomó la molestia de investigar. No obstante, es la que le causa más dificultades. El hombre lo había explicado todo a su satisfacción, pero esa explicación no reducía la cantidad de dificultades provenientes de la sensación de “tener que irse”.
Por ejemplo, al hombre le ha preocupado el elevado porcentaje de divorcios, los elevados cambios de puesto en las fábricas, el descontento laboral y muchas otras cosas, todas ellas provenientes de la misma fuente: las partidas repentinas o graduales.
Vemos que una persona con un buen trabajo, que probablemente no conseguirá otro mejor, súbitamente decide irse y se va. Vemos que una esposa con un esposo y una familia muy buenos, se va y deja todo. Vemos que un esposo con una esposa guapa y atractiva, rompe la afinidad y se va.
El hombre se explicaba esto diciendo que se le habían hecho cosas que no toleraría, y que por tal motivo se tenía que ir. Pero si esta fuera la explicación, todo lo que tendría que hacer el hombre sería que las condiciones de trabajo, las relaciones conyugales, los trabajos, los programas de entrenamiento y demás, fueran excelentes, y el problema quedaría resuelto. Pero, por el contrario, un examen cuidadoso de las condiciones de trabajo y las relaciones conyugales demuestra que mejorar las condiciones, con frecuencia empeora la cantidad de vuelos. Es probable que las mejores condiciones de trabajo en el mundo las lograra el Sr. Hershey, de la famosa marca de chocolate, para los trabajadores de su fábrica. Sin embargo, se sublevaron e incluso le dispararon. Esto a su vez condujo a una filosofía industrial que dice que cuanto peor se trata a los trabajadores, más dispuestos están a quedarse, lo que en sí mismo es tan falso como decir que cuanto mejor se les trata más rápido vuelan.
Uno puede tratar a las personas tan bien que lleguen a avergonzarse de sí mismas, sabiendo que no lo merecen, y se precipita un vuelo. Y ciertamente se les puede tratar tan mal, que su única opción es irse. Pero estas son condiciones extremas y entre ellas se encuentra la mayoría de las partidas. La esposa se esfuerza al máximo para hacer que su matrimonio tenga éxito y el marido se aleja siguiendo las huellas de una mujer licenciosa. El gerente se esfuerza por mantener las cosas funcionando y el trabajador se va. Estas situaciones inexplicables destrozan las organizaciones y las vidas, y ya es hora de que las entendamos.
Las personas se van debido a sus propios actos hostiles y ocultaciones. Esa es la realidad y la regla invariable. A un hombre con un corazón limpio no se le puede dañar. El hombre o mujer que debe, debe, debe convertirse en una víctima y partir, parte debido a sus propios actos hostiles y ocultaciones. No importa si la persona abandona una ciudad o un trabajo. La causa es la misma.
Casi cualquiera, sin importar su posición ni lo que esté mal, si realmente lo desea puede remediar una situación. Cuando la persona ya no desea remediarla, sus propios actos hostiles y ocultaciones en contra de las demás personas implicadas en la situación han reducido su propia capacidad para hacerse responsable de ella. Por lo tanto, partir es la única respuesta aparente. Para justificar la partida, la persona que vuela imagina cosas que se le hicieron, en un esfuerzo por minimizar el acto hostil degradando a aquellos contra los que lo hizo. La mecánica envuelta es bastante sencilla.
Ahora que conocemos todo el mecanismo, es una irresponsabilidad por nuestra parte permitir tanta irresponsabilidad. Cuando una persona amenaza con abandonar una ciudad, un puesto, un trabajo o un programa de entrenamiento, la única cosa amable que se puede hacer es sacar los actos hostiles y las ocultaciones de esa persona. Hacer menos que eso permite que la persona se vaya con la sensación de haberse degradado y de que se le ha dañado.
Es asombroso que actos hostiles triviales causan que una persona vuele. En una ocasión se detuvo a un miembro del personal justo antes de que volara, y se descubrió que el acto hostil original en contra de la organización fue que no la había defendido cuando un criminal habló mal de ella. Al hecho de no haberla defendido, se acumularon más y más actos hostiles y ocultaciones, como no transmitir mensajes, no completar tareas, hasta que al final esto degradó tanto a la persona que la llevó a robar algo sin valor. Este robo causó que la persona creyera que sería mejor irse.
Es un comentario más bien noble sobre el hombre, decir que cuando una persona se encuentra a sí misma siendo, según cree, incapaz de refrenarse de dañar a un benefactor, lo defenderá marchándose. Esta es la verdadera causa del vuelo. Si mejoráramos las condiciones de trabajo de una persona desde este punto de vista, veríamos que sólo habríamos amplificado su acto hostil y asegurado el hecho de que la persona se fuera. Si castigamos, podemos reducir el valor del benefactor un poco y así reducir el valor del acto hostil. Pero ni la mejora ni el castigo son la respuesta. La respuesta está en Scientology y usar los procedimientos de Scientology para elevar a la persona a un nivel alto de responsabilidad en el que pueda tomar un trabajo o puesto y llevarlo a cabo sin todo ese abracadabra extraño de: “Tengo que decir que me estás haciendo algo para que pueda irme y protegerte de todo lo malo que te estoy haciendo”. Así está la situación y no tiene sentido no hacer algo al respecto, ahora que lo sabemos.
Intranquila reposa la cabeza de quien tiene una mala conciencia. Limpie su conciencia y tendrá una persona mejor.


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Cuando una persona acumula suficientes actos hostiles y ocultaciones contra otra persona o área como en este caso, en un matrimonio. . .



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. . .empezará a criticar y a encontrar fallos en esa persona o área. . .



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. . .que justifican su partida, su vuelo. Las personas se van debido a sus propios actos hostiles y ocultaciones.



LA SECUENCIA DEL ACTO HOSTIL - MOTIVADOR


El mecanismo de los actos hostiles incluye otro aspecto, se llama la secuencia del acto hostil-motivador y explica más a fondo mucho de la conducta humana.
Un acto hostil, como se ha visto, es una transgresión contra el código moral de un grupo y además podría describirse como un acto agresivo o destructivo del individuo contra algún aspecto de la vida.
Un motivador es un acto agresivo o destructivo recibido por la persona o alguna parte de la vida.
El punto de vista desde el que se ve el acto determina si es un acto hostil o un motivador.
La razón de que se le llame “motivador” es porque tiende a impulsar a la persona a devolverlo: “motiva” un nuevo acto hostil.
Cuando alguien hace algo malo a alguien o a algo, tiende a creer que debió haberse “motivado”.
Cuando alguien recibe algo malo, también puede tender a sentir que él debe haber hecho algo para merecerlo.
Los puntos anteriores son ciertos. Las acciones y reacciones de las personas sobre el tema a menudo están muy falseadas.
La gente anda por ahí creyendo que estuvo en un accidente de automóvil, cuando en realidad lo ocasionó.
También puede creer que ocasionó un accidente cuando de hecho sólo estuvo en uno.
Algunas personas, al oír de una muerte, en seguida creen haber matado a la persona aunque se encontraran muy lejos.
En las grandes ciudades hay personas que se presentan a la policía y confiesan casi cada asesinato como rutina.
No es necesario estar loco para estar sujeto a la secuencia del acto hostil-motivador.
La secuencia del acto hostil-motivador se basa en la ley de interacción de Newton y está de acuerdo con ella. Esta ley menciona que para cada acción existe una reacción contraria igual a ella.
La simple ley de interacción es que si tenemos dos pelotas, una roja y una amarilla, suspendidas por cuerdas y la pelota roja se deja caer contra la amarilla, esta regresará y golpeará a la roja.
Así opera la ley de interacción de Newton. Las personas que han llegado muy abajo (que se han deteriorado) y empiezan a seguir por completo al universo físico, usan esta ley como su método exclusivo de operación.


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Venganza: “Me golpeas, te golpeo”.
Defensa nacional: “Si conseguimos suficientes armas atómicas, es obvio que podremos evitar que otros nos ataquen con armas atómicas”.
Sin embargo, la secuencia del acto hostil-motivador implica más que la ley de interacción de Newton.
Si José golpea a Guillermo, ahora José creerá que Guillermo debió golpearle, y lo que es más importante, de hecho tendrá un somático (dolor o incomodidad física) para probar que Guillermo lo golpeó, aunque Guillermo no lo haya hecho. Actuará de acuerdo a esta ley sin tomar en cuenta las circunstancias reales. Y las personas van por ahí todo el tiempo, justificándose, diciendo que Guillermo las ha golpeado, Guillermo las ha golpeado, Guillermo las ha golpeado.



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Una acción dañina puede ser una acto hostil o un motivador, dependiendo del punto de vista. Un motivador tiende a incitar otro acto hostil (es probable que Guillermo, la persona a quien se golpeó, devuelva el golpe o busque venganza), acarreando así muchas dificultades en áreas de su vida en que ha cometido actos hostiles.



Aunque no haya sucedido, los seres humanos, en un nivel reactivo (irracional) muy bajo, insistirán en que sucedió; esa es la secuencia del acto hostil-motivador.
Es muy valioso saber esto.
Por ejemplo, si oye a una esposa decir que su esposo la golpea todos los días, busque debajo de su almohada el garrote que ella usa, ya que con toda seguridad, si ella dice que la pelota amarilla ha golpeado a la roja, dése cuenta que la roja tuvo que golpear primero a la amarilla.
Este mecanismo ayuda enormemente a explicar ciertas actividades humanas.



USTED PUEDE ESTAR EN LO CORRECTO



Lo correcto y lo incorrecto forman una fuente común de disputa y lucha. Esto se relaciona muy de cerca con los actos hostiles y ocultaciones y con la secuencia del acto hostil-motivador.
El esfuerzo por tener razón es el último esfuerzo consciente de un individuo de su extinción. “Yo tengo razón y ellos están equivocados” es el concepto más bajo que puede formular una persona inconsciente.
Lo que es correcto y lo que es incorrecto no es necesariamente definible para todo el mundo. Esto varía de acuerdo a los códigos morales y disciplinas existentes, y antes de Scientology, a pesar de que se les usaba como prueba de “cordura” en jurisprudencia, no se basaban en hechos, sólo en la opinión.
En Scientology surgió una definición más precisa. Y la definición se convirtió también en la verdadera definición del acto hostil. Un acto hostil no es sólo dañar a alguien o a algo: un acto hostil es un acto de omisión o comisión que hace el menor bien al menor número de personas o áreas de la vida, o el mayor daño al mayor número de personas o áreas de la vida. Esto incluiría la propia familia, el grupo o equipo propios y la humanidad como un todo.
Por lo tanto, una acción incorrecta lo es, al grado en que daña al mayor número. Una acción correcta lo es, al grado en que beneficia al mayor número.
Muchas personas piensan que una acción es un acto hostil sólo porque es destructiva. Para ellas, todas las acciones u omisiones destructivas son actos hostiles. Esto no es verdad. Para que un acto de comisión u omisión sea un acto hostil, debe dañar al mayor número de personas y áreas de la vida. Por lo tanto, no destruir algo podría ser un acto hostil. Ayudar a algo que dañara al mayor número, también puede ser un acto hostil.
Un acto hostil es algo que daña ampliamente. Un acto benéfico es algo que ayuda en general. Puede ser un acto benéfico dañar algo que pudiera ser dañino para muchas personas y áreas de la vida.
Dañar a todo o ayudar a todo pueden ser, de la misma manera, actos hostiles. Ayudar a ciertas cosas y dañar a otras, pueden ser por igual, actos benéficos.
La idea de no dañar nada y ayudar a todo es también bastante demente. Es cuestionable pensar que ayudar a los que esclavizan es una acción benéficos y es igualmente cuestionable considerar que la destrucción de una enfermedad es un acto hostil.
En lo relativo a tener razón o estar equivocado, pueden desarrollarse muchos pensamientos confusos. No hay bien absoluto ni mal absoluto. Tener razón no consiste en no estar dispuesto a dañar y estar equivocado no consiste sólo en no dañar.
Hay cierta irracionalidad en “tener razón” que no sólo descarta la validez de la prueba legal de la cordura, sino que también explica por qué algunas personas hacen cosas muy incorrectas e insisten en que están haciendo lo correcto.
La respuesta está en un impulso, innato en todos, de tratar de tener razón. Esta es una insistencia que rápidamente se separa de la acción correcta y va acompañada de un esfuerzo por hacer que los demás estén equivocados, como vemos en las personas hipercríticas. Un ser que aparentemente está inconsciente, aún sigue teniendo razón y haciendo que los demás estén equivocados: es la última crítica.
Hemos visto a una “persona defensiva” explicar las equivocaciones más descaradas. Esto también es una “justificación”. La mayoría de las explicaciones de la conducta, no importa lo inverosímiles que sean, parecen perfectamente correctas a la persona que las da, ya que sólo está afirmando el hecho de que ella tiene razón y los demás están equivocados.
Parece ser que los científicos que son irracionales no pueden desarrollar muchas teorías. No lo hacen porque están más interesados en insistir en su propia extraña corrección, que en encontrará la verdad. Así, tenemos extrañas “verdades científicas” de hombres que deberían tener mejores conocimientos. La verdad la construyen los que tienen la generosidad y el equilibrio de ver también dónde están equivocados.
Usted ha escuchado algunas disputas muy absurdas entre la multitud. Dése cuenta de que el orador estaba más interesado en afirmar su propia corrección, que en estar en lo correcto.
Un thetán (el ser espiritual, la persona misma) trata de tener razón y lucha contra estar equivocado. Lo hace sin tomar en cuenta si tiene razón en algo o hacer lo correcto en realidad. Es una insistencia que no tiene ninguna relación con lo correcto de la conducta.
Uno siempre intenta tener razón hasta el último suspiro.
¿Cómo llega uno entonces a equivocarse alguna vez?
Es de este modo:
Alguien realiza una acción incorrecta, accidentalmente o por descuido. Lo incorrecto de la acción o la inacción está entonces en conflicto con su necesidad de tener razón. Así que puede continuar y repetir la acción equivocada para probar que es correcta.
Este es un elemento fundamental de la aberración (pensamiento o conducta irracional). Todas las acciones incorrectas son el resultado de un error seguido de una insistencia de haber tenido razón. En vez de corregir el error (lo que implicaría estar equivocado), uno insiste en que el error era una acción correcta y por eso la repite.
Conforme un ser baja por la escala, es más y más difícil que admita haberse equivocado. Mejor dicho: el admitirlo, bien podría ser desastroso para lo que aún pudiera tener de capacidad y cordura.
El estar en lo correcto es el material de que está hecha la supervivencia. Esta es la trampa de la que, aparentemente, el hombre no ha sido capaz de liberarse a sí mismo: un acto hostil que se apila sobre otro, avivado con afirmaciones de estar en lo correcto. Por fortuna, existe un camino de salida seguro de esta telaraña.


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El impulso a estar en lo correcto está dentro de todas las personas.



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Cuando ocurre una acción equivocada, la persona entra en un conflicto entre su acción errónea y el impulso por estar en lo correcto . . .



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. . . y puede continuar haciendo esta acción en un esfuerzo por afirmar que está en lo correcto.